EFECTOS SECUNDARIOS DEL CANCER Y SU TRATAMIENTO
Dr. José Miguel
Couselo Sánchez. Profesor
Titular de Pediatría.
Unidad de Hematología
y Oncología Pediátrica. Departamento de Pediatría.
Complejo Hospitalario Clínico Universitario. Santiago
El objetivo principal del tratamiento del cáncer del niño es alcanzar la curación del paciente para que pueda alcanzar un desarrollo normal y tener una vida adulta productiva y útil.
La definición de curación del niño con cáncer tiene los siguientes aspectos: el primero es conseguir la situación en la que no se observan signos ni síntomas de la enfermedad; el segundo es alcanzar un momento en el que no exista o sea mínimo el riesgo de recaída y el tercero implica la restauración completa de la salud tanto en su dimensión física, como funcional y psicosocial.
Los avances en el diagnóstico y tratamiento del cáncer pediátrico y la mejoría de los cuidados de soporte han permitido alcanzar tasas de supervivencia y de curación de niños con cáncer impensables hace 20 ó 30 años: mas del 70% de los niños menores de 15 años diagnosticados en la década de los 90 serán supervivientes a largo plazo y en el año 2000 uno de cada 900 personas de edad entre 16 y 44 años será un superviviente de cáncer pediátrico.
Estos logros tienen un precio: muy pocos supervivientes de cáncer a esta edad estarán libres a largo plazo de problemas relacionados con la enfermedad. Estas disfunciones pueden ser orgánicas (daño renal, cardíaco, amputaciones..), psicológicas, educacionales, familiares o sociales.
Por la corta edad de los
enfermos tratados y su potencial longevidad, los efectos secundarios del
tratamiento tienen gran impacto en sus vidas y en la sociedad, y son incluso
de mas importancia que las complicaciones agudas del tratamiento citotóxico
aplicado después del diagnóstico.
El interés
por los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento es relativamente
reciente para el oncólogo pediátrico. Las tasas de supervivencia
del cáncer infantil en los años 60 eran de un 20%, en el
año 2000 se aproximarán al 80%. Por lo tanto lo que hace
40 años sería un lujo, el estudio de los efectos tardíos
del cáncer , hoy se ha convertido en un campo de actuación
médica que afecta a oncólogos pediatras, pediatras, oncólogos
e internistas.
La cirugía, la radioterapia,
la quimioterapia, los efectos psicológicos de la enfermedad y del
tratamiento y la discriminación social que produce toda enfermedad
crónica producen efectos muy variados en los supervivientes de cáncer.
La evolución continua
y de los tipos de terapia ( agentes quimioterápicos, técnicas
quirúrgicas..), hace que la predicción de los efectos secundarios
a largo plazo basados en controles históricos sea difícil
e incluso imposible (desconocemos el efecto que un determinado tratamiento
puede tener en la madurez de la vida).
El espectro de los efectos
tardíos está evolucionando y continuará cambiando
en el futuro. La naturaleza de estas secuelas depende de distintos factores:
modalidad e interacción de los componentes del tratamiento del cáncer,
edad del enfermo, de la época (o “era”) del tratamiento, del
compromiso de áreas anatómicas específicas
(miembros, cerebro..), de la existencia de asociaciones genéticas
a enfermedades específicas, de la familia y medio social en donde
vive y del tiempo de seguimiento.
Respecto a la interacción
de distintos tipos de tratamiento podemos citar el aumento de toxicidad
producido por la acción de la radioterapia asociada a ciertos fármacos
sobre: sistema nervioso central (metotrexato), sobre corazón (antraciclinas,
ciclofosfamida), sobre pulmón (bleomicina, nitrosureas) , sobre
riñón (cisplatino, aminoglicósidos, anfotericina B),
sobre vejiga (ciclofosfamida, ifosfamida), y sobre el hígado (actinomicina
D); el efecto de la cirugía o radioterapia sobre sistema nervioso
central produciendo rotura de la barrera hematoencefálica y aumento
de la concentración de fármacos citotóxicos en sustancia
cerebral; o los efectos secundarios del tratamiento mieloablativo utilizado
en el trasplante de progenitores hematopoyéticos (ya
sea quimioterapia sola o asociada a radioterapia corporal total)
.
Como ejemplo de la influencia de la predisposición genética en la aparición de secuelas citaremos: a)determinadas personas tiene aumento de la sensibilidad a ciertos fármacos (los niños con síndrome de Down al metotrexato), y por lo tanto mayor incidencia de efectos secundarios por ellos; b) la reparación defectuosa del DNA en personas con síndrome de Bloom, anemia de Fanconi y ataxia telangiectasia aumenta la sensibilidad de estos enfermos a la radioterapia y la posibilidad de presentar segundos tumores; c) los niños de familias con síndromes de cáncer genético (como el síndrome de Li Fraumeni) tienen mayor incidencia de cáncer secundario.
La edad condiciona la frecuencia y gravedad de los efectos secundarios, cuanto más joven es el niño mas inmadura es la función de los órganos y por lo tanto mayor el grado e intensidad de toxicidad de la quimioterapia debido a la menor capacidad de metabolizar correctamente determinados fármacos (como las antraciclinas a dosis bajas).
El efecto de la radioterapia sobre huesos y tejidos en crecimiento tiene repercusión en la talla final o provoca asimetrías irreversibles. Es de destacar el efecto de la radioterapia sobre la hipófisis en general y sobre la secreción de hormona de crecimiento (GH) en particular y en la columna vertebral provocando retraso del crecimiento, desproporción corporal y menor talla final. Estas alteraciones son tanto mas graves cuanto menor es la edad del niño en el momento del tratamiento.
La radioterapia sobre sistema nervioso central produce alteraciones estructurales y funcionales cuya gravedad esta en relación con la dosis de radioterapia y la edad del niño. Las alteraciones funcionales: déficit intelectual, alteraciones de la actividad motora , de la percepción, del lenguaje y de la conducta son mas acentuadas cuanto menor es la edad del niño. Sin embargo las neuropatías periféricas por alcaloides de la vinca son mas frecuentes el adultos y adolescentes que en niños pequeños.
La época o “era” de tratamiento es un factor a considerar en la aparición de secuelas. La aparición de nuevos agentes terapéuticos, las nuevas asociaciones y combinaciones de tratamiento consiguen prolongar la supervivencia de los enfermos y por lo tanto aumentar el tiempo de observación durante el cual pueden aparecer efectos tardíos (las alteraciones cardíacas por antraciclinas después de 20 ó 30 años de su administración) . Las medidas de soporte disminuyen ciertos efectos secundarios agudos (hemorragias, infecciones, desnutrición) pero aumentan la supervivencia y permiten aumentar la intensidad de tratamiento y por lo tanto los efectos secundarios.
La incidencia de efectos tardíos del cáncer pediátrico es variable teniendo en cuenta todos los factores considerados anteriormente y también el método de valoración para identificarlos. Aunque muchos supervivientes de cáncer pediátrico no tienen secuelas o son mínimas y están perfectamente integrados dentro de la comunidad, cuando son estudiados aplicando los métodos y técnicas apropiados muy pocos supervivientes están libres de secuelas de su enfermedad a largo plazo.
Los efectos secundarios tardíos pueden deberse a la radioterapia , a la quimioterapia o a la cirugía.(Tablas nº I, II, III).
Tabla I
EFECTOS TARDIOS DE LA RADIOTERAPIA
Desarrollo de segundos tumoresDeformidades producidas por alteración del crecimiento óseo.Atrofia y fibrosis de músculos y tejidos blandosAlteraciones en la cavidad bucal, sobre dientes y glándulas salivales.Catarata y queratoconjuntivitis en ojos.Pericarditis y enfermedad coronaria.Fibrosis pulmonarCambios estructurales en sistema nervioso central y déficits neuropsicológicos.Daño en función renal, hipertensión y fibrosis vesical.Alteraciones endocrinológicas:Deficiencia de GH, panhipopituitarismo, hipotiroidismo, cáncer de tiroides.Disminución de las células de Leydig, esterilidadFallo ovárico, menopausia precoz. Mal absorción intestinal, disfunción hepática.
Tabla nº II
EFECTOS TARDIOS DE LA QUIMIOTERAPIA
Organo Medicamento Efecto
Hueso Corticoides Necrosis
avascular
Cardiopulmonar Antraciclinas
Cardiomiopatía
Ciclofosfamida Fallo
cardiaco
Bleomicina Fibrosis
pulmonar
Metotrexato Neumonitis
intersticial
BCNU Fibrosis pulmonar
SNC/Periférico Metotrexato
Neurotoxicidad
Alcaloides vinca Neuropatía
Cisplatino Hipoacusia
Riñón Cisplatino
Pérdida de función renal
Hipomagnesemia
Metotrexato Insuficiencia
renal
Nitrosureas Daño
función renal
Genitourinario Ciclofosfamida/Ifosfamida
Cistitis hemorrágica
Gonadal Ciclofosfamida/a.
Alkilantes procarzabina Esterilidad primaria en varón
Gastrointestinal Metrotexate
Alteración función hepática
Tabla nº III
EFECTOS TARDIOS DE LA CIRUGIA
Amputaciones Problemas funcionales Deformidades Problemas psicológicosCirugía abdominal Obstrucción intestinalCirugía pélvica Incontinencia de esfínteres ImpotenciaEsplenectomía Riesgo de sepsis fulminante
Tabla nº IV.
PROBLEMAS PSICOLOGICOS Y SOCIALES
Propia imagen y autoestimaDificultad en la escolarización y aprendizajeProblemas familiaresIntegración y aceptación en la comunidad Temor a la recaídaAspectos psicológicos de las secuelas tardíasMatrimonioEmpleo, trabajo y seguridad social.
La cirugía produce cambios anatómicos y físicos por la pérdida de órganos o de miembros y alteraciones funcionales (por colostomías, cistectomías, nefrectomía o esplenectomía) que necesitan conductas adaptativas específicas y la utilización de prótesis adecuadas.
La radioterapia puede alterar la imagen corporal del organismo en crecimiento y producir asimetrías en el desarrollo de un lado del cuerpo, o en la longitud de un miembro provocando escoliosis secundaria a la asimetría del tronco. Sobre el hueso y los tejidos blandos puede producir deformidades, fracturas patológicas, necrosis y facilidad para la infección de estos tejidos.
La disfunción de determinados
órganos por el tratamiento del cáncer se debe a la acción
sumativa de la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. El daño
orgánico produce discapacidades que necesitan tratamiento médico
y a veces cambios en el estilo de vida con repercusión en la calidad
de vida.
La disfunción cardiaca
secundaria al tratamiento si causa enfermedad cardiaca sintomática,
limita la actividad física y es tributaria de tratamiento médico.
A largo plazo el efecto del tratamiento del cáncer sobre las
gonadas puede provocar alteración de la función reproductiva
con repercusión en la actividad social de los supervivientes y potencialmente
en generaciones futuras.
SECUELAS ENDOCRINOLOGICAS
El sistema endocrino es muy sensible al daño de la radioterapia y de la quimioterapia de tal forma que los trastornos endocrinológicos son muy frecuentes en los supervivientes de cáncer pediátrico.
Las secuelas endocrinológicas
pueden afectar al eje hitálamo hipofisario, tiorides y gonadas.
El crecimiento y la talla
final de los supervivientes de cáncer infantil puede estar afectados
por mecanismos directos e indirectos. Dentro de los directos citamos la
radioterapia sobre huesos y tejidos que provoca cese del crecimiento
cuando aquel no esta completado. Los indirectos son la radiación
craneal o craneoespinal, o sobre cuello, quimioterapia, pubertad
adelantada, desproporción corporal, corticoides, enfermedad secundaria
intercurrente, la neoplasia misma y alteración psicológica.
La radioterapia craneal provoca deficiencia de HG, deficiencia primaria o secundaria de hormona tiroidea y alteraciones de la pubertad.
Después de la radioterapia craneal sobre la región hipotálamo hipofisaria a dosis superiores a 2000 cGys produce deficiencia de GH, el efecto es mayor cuanto mayor es la dosis, cuanto menor es la edad del niño y mas en la niñas. El déficit de GH parece después de varios meses de la radioterapia (unos 18 meses). Además de la edad en el momento de la radioterapia, el estado puberal en el momento de tratamiento y el período de seguimiento tienen influencia en el grado de retraso de crecimiento. Los pacientes tratados con radiación craneoespinal tienen un riesgo adicional de retraso de crecimiento, debido al efecto directo de la radiación sobre los centros de crecimiento de la columna vertebral añadido al déficit de GH. Los efectos sobre el crecimiento de la quimioterapia han sido demostrados comparando los patrones de crecimiento de dos grupos de niños que recibieron tratamiento durante dos o tres años: los que recibían tratamiento durante dos años tenían el cach-up de crecimiento al tercer año (sin relación con que recibieran o no radioterapia) y cuando tenían tratamiento durante tres años este fenómeno se retrasaba un año mas. En pacientes con LNH tratados con quimioterapia sin radioterapia se observa que durante el primer año de tratamiento después del diagnóstico la media de altura para la edad en SDS era significativamente mas baja que los valores de referencia; la disminución de la velocidad de crecimiento era mayor durante los tres primeros meses después del diagnóstico cuando recibían tratamiento mas intensivo.
El tratamiento de las neoplasias con quimioterapia citotóxica altera la división de las células normales y produce daños en el material genético y en DNA y por ello afecta mas rápidamente a las células en división. Sin embargo las células involucradas en el crecimiento como el eje hipotálamo hipofisario, centros reguladores cerebrales (“mas altos”), el hígado y las placas de crecimiento hipofisario el efecto de la quimioterapia puede ser mas sutil.
Los efectos secundarios del tratamiento sobre el sistema nervios central producen alteraciones neurológicas y problemas cognitivos que causa dificultad en el aprendizaje, problemas educacionales y como consecuencia dificultades en la obtención de empleo.
Además de los problemas médicos el cáncer y su tratamiento originan secuelas psicológicas en forma de dificultades: escolares (menor rendimiento o fracaso escolar, pobre autoestima, conflictos con los compañeros, abandono escolar y aislamiento social), para encontrar empleo (menor preparación que los compañeros y discriminación por haber padecido cáncer), con los hermanos (mayor atención durante el diagnóstico y tratamiento, creando dependencia de la familia hasta considerarse distinto e inferior al resto de los miembros), sociales (reacción de compasión hacia personas discapacitadas, que aumenta el grado de dependencia) y estéticos y funcionales (las amputaciones crean necesidades adicionales de financiación y de cuidados médicos y son fuente de mas conflictos psicosociales). Además el 40% de los supervivientes a largo plazo están preocupados por la recaída de la enfermedad.
Por lo tanto el seguimiento de los niños supervivientes de cáncer pediátrico es necesario realizarlo durante toda la vida , para prevenir, descubrir y tratar la aparición de efectos secundarios. En ese cometido están implicados oncólogos, familia, pediatras, obstetras, internistas, médicos de familia, diplomados en enfermería, trabajadores sociales, psicólogos y educadores. El objetivo es conseguir restablecer la salud de los niños supervivientes en el aspecto físico, funcional y psicosocial.
Bibliografía:
Carter MC; Thompsom EI, Simone
JV: The survivors of childhood solid tumors. Pediatr. Clin. Nort. 1991;
38:504-526.
Meister LA; Meadows AT:
Late effects of childhood cancer therapy. Current Problmes in Pediatrics.
1993
Morgan ER; Haugen M. Late
effects of cancer therapy. En: DO. Walterhouse ; SL. Cohn Edit.: Diagnostic
and therapeutic advences in pediatric oncology. 1997. Kluiwer Academic
Publish. Boston , pp:343-375.
Robinson LL: Issues in the
consideration of intervention strategies in long-term survivors of childhood
cancer.. Cancer 1993; 71:3406-3410.