APLICACIÓN DEL MODELO DE ATENCIÓN PSICOLÓGICA EN ONCOLOGÍA PEDIÁTRICA

Rosario Vazquez Dominguez.
Psicóloga de ANDEX. Sevilla
 

En esta comunicación se intentará explicar de forma global, la participación del psicólogo dentro de una Unidad de Oncohematología Pediátrica, sus áreas de intervención con el niño/adolescente y su familia, con el equipo asistencial y con los contextos sociales.

Para empezar, en un intento de ubicar las áreas de actuación de los psicólogos que trabajamos en la oncología pediátrica, nos parece importante diferenciar dos ámbitos de intervención: el intrahospitalario y el extrahospitalario.

En el intrahospitalario, que será el que más desarrollemos en este trabajo, la atención se dirige a los niños/adolescentes y a sus familias, en su sentido más amplio y, al equipo asistencial que atiende al paciente oncológico.

En el extrahospitalario, se atiende por un lado, al niño/adolescente y a su familia bajo demanda explícita de ayuda y, por otro, se intenta llegar a los contextos sociales cercanos a la familia (escuela, amigos, vecinos, etc...), con el fin de dar a conocer la realidad actual de los niños con cáncer y, así desmontar las connotaciones negativas que lleva asociada la enfermedad.

A la hora de abordar el trabajo intrahospitalario, se explicitaran las actuaciones siguiendo las distintas fases de la enfermedad (diagnóstico,  tratamiento y evolución), por entender que el diagnóstico de un cáncer provoca una crisis que evolucionará en el tiempo y, que las reacciones del niño/adolescente y la familia deben guardar relación con dicha evolución.

En la fase de diagnóstico, se trabaja fundamentalmente con los padres, por ser ellos los que reciben tan terrible noticia.

El objetivo prioritario en esta fase, es el establecimiento de la relación o vínculo empático con la familia, ya que sin éste, no serían posibles las actuaciones profesionales posteriores.

El protocolo de actuación es el siguiente:

1. Recogida de información del niño a través del equipo médico.

2. Establecimiento del primer contacto con el niño y  su familia.

3. Elaboración de la historia del niño y de su familia mediante entrevistas.

4. Devolución a la familia de aquellos aspectos positivos que nos hacen confiar en sus capacidades  de adaptación y en sus propios recursos personales.

5. Entrega de material escrito de apoyo, invitándoles a realizar todas aquellas preguntas que se les  ocurran, a cualquiera de los profesionales que allí nos encontramos.

6. Información e invitación al grupo de autoayuda para padres que se realiza semanalmente.

En cuanto a los instrumentos utilizados en esta fase, destacaría la escucha emocional contenedora por sí misma y, las psicoterapias de apoyo y consejo psicológico centradas en la enfermedad y en sus consecuencias.

En la fase de tratamiento, se atenderán las necesidades del niño/adolescente y de su familia, incidiendo en la importancia que tiene el cuidado de los otros hijos.

El objetivo que se persigue en esta fase es la adaptación del niño/adolescente y de su familia a la enfermedad y al tratamiento.

Para la consecución de nuestro objetivo la actuación irá encaminada a:

§ Fomentar la comunicación abierta entre la familia y el equipo, dentro de la propia familia y, entre la familia y su entorno social (colegio, vecinos, trabajo, amigos...). Dicha comunicación permite establecer redes de apoyo adecuadas, así como facilita la necesaria descarga emocional.

§ Potenciar la participación activa de los padres  y otros familiares en los cuidados del niño/adolescente. Esto ayuda al restablecimiento del control de la situación, perdido en la etapa anterior. Los padres se convertirán en coterapeutas y, para ello tendremos que orientarles, enseñarles y entrenarles.

§ Reforzar y mantener aquellos mecanismos adaptativos empleados por paciente y su familia para enfrentarse a la enfermedad y su tratamiento.

§ Seguir evaluando e identificando sus temores y las formas más apropiadas de enfrentarse a ellos.

§ Preparar al niño ante pruebas médicas e intervenciones quirúrgicas, con el fin de liberarle de su ansiedad. Para ello utilizaremos material impreso, audiovisual, modelos/muñecos para demostraciones, etc. También se emplearan estrategias tales como la evocación de imágenes agradables, visualización y juego terapéutico.

En esta fase resaltaríamos el empleo de terapias cognitivo-conductuales tales como la relajación progresiva, la distracción cognitiva, la sujestión hipnótica, la desensibilización sistemática, etc... Con el uso de éstas, se aumenta la sensación de control ante el tratamiento y se reducen síntomas tales como la ansiedad y, las alteraciones del comportamiento asociadas a pruebas o procedimientos médicos invasivos, a los efectos secundarios del tratamiento o a la administración de los mismos.

En la fase de evolución, la actuación dependerá en gran medida de la existencia de respuestas desadaptativas en algún miembro de la familia o en el propio niño/adolescente, bien en el caso de remisión  o, en el caso de la recaída de la enfermedad. A su vez, estas respuestas dependerán del trabajo realizado en las etapas anteriores.

Consideraríamos como desadaptativo en caso de remisión: los desequilibrios inter e intrapersonales evidentes en el trato a la pareja, a los hijos, etc....; incapacidad para adaptarse de nuevo a la normalidad (trabajo, amigos, familia), imposibilidad de hacer planes futuros; evitación del acercamiento al médico, familiares u otro tipo de ayuda.

Las respuestas desadaptativas más frecuentes en el caso de recaída son: apartarse emocionalmente y/o físicamente del niño o de otros miembros de la familia; rechazar cualquier ayuda ante desórdenes del sueño, depresión, incapacidad para asumir las responsabilidades diarias, etc.

Los instrumentos utilizados son diversos al igual que las demandas, así irán desde las psicoterapias individuales, de pareja, familia, duelo, etc...

Resaltar que en estos casos, a menos que se mantenga el seguimiento familiar por síntomas desadaptativos previos, la actuación psicológica se hará  bajo demanda del propio paciente identificado, del médico de cabecera, del oncólogo, etc.

En cuanto al trabajo con el equipo asistencial, los objetivos perseguidos serían los siguientes:

§ Reducir el desgaste de los miembros del personal.

§ Disminuir actitudes desfavorables ante el trabajo.

§ Facilitar el manejo psicológico del paciente y de su familia.

La dinámica a seguir para su consecución sería:

1. Fomentar la comunicación  de todos aquellos aspectos relacionados con los casos desde las distintas perspectivas profesionales. Nos parece importante utilizar el equipo multidisciplinar para ello, dado que mediante el mismo se ofrece y se  recibe información sobre los aspectos relevantes de cada uno de los casos y, sobre el impacto de los mismos en el equipo.

2. Formar al equipo mediante cursos o  talleres de corta duración en temas de interés, en técnicas psicológicas que faciliten el manejo del niño/adolescente y su familia (recursos de autocontrol, manejo de reacciones emocionales, comunicación...).

3. Brindar apoyo emocional al equipo, bien de forma individual, para aquellas personas que presentan dificultades psicológicas que interfieren en su trabajo diario (estrés, problemas personales, etc...), o de forma grupal: grupos de autoayuda donde buscar estrategias adecuadas para el manejo de situaciones difíciles.
 
 

Bibliografía:

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