LA CONTINUIDAD ESCOLAR DESDE EL DIAGNÓSTICO:LA ASISTENCIA PEDAGÓGICA DOMICILIARIA.

Patxi Galé, Luismi Metola, Aitor Petralanda, Carmen Ruiz.
Asistencia Pedagógica Domiciliaria. CEVEBAD - UOHEI

Una experiencia en Bizkaia con un diseño pionero que garantiza la asistencia de calidad al niño imposibilitado para asistir al aula escolar.
1.- INTRODUCCIÓN: QUÉ ES Y A QUIÉN VA DIRIGIDA LA A.P.D.
En el decreto 160/1994 de 19 de abril, sobre derechos y deberes de los alumnos y alumnas de los centros docentes no universitarios se establece que en caso de accidente o enfermedad prolongada, los alumnos y alumnas que cursen enseñanzas obligatorias tendrán derecho a la ayuda precisa, ya sea a través del propio Centro o de los centros oficiales de enseñanza a distancia, para que el accidente o enfermedad no suponga detrimento de su rendimiento escolar. En consonancia con la Ley de Integración Social de Minusválidos (7 de abril de 1982) y la Carta Europea sobre niños hospitalizados (Parlamento Europeo, 13 de mayo de 1985), cada vez se ve más necesaria, incluso por su valor terapéutico, la existencia de servicios educativos flexibles que respondan a las necesidades individuales de los niños enfermos, con el fin de lograr una escolarización lo más normalizada posible. Se atienden por tanto los ciclos de Educación Infantil, Primaria y Secundaria Obligatoria, tanto de centros públicos como privados.
En la Comunidad Autónoma Vasca este servicio venía cubriéndose desde hace años con la contratación eventual de personal sustituto adscrito al Centro de referencia del propio alumno, la especificidad de la labor, la creciente demanda de atenciones y la ampliación de la Educación Obligatoria hasta los 16 años, parecen recomendar el establecimiento de un Servicio Permanente de profesorado itinerante que se especialice en esta labor y se capacite para afrontar los problemas a que hay que enfrentarse en las diversas y siempre especiales circunstancias que acompañan a estos casos. Un primer paso en el diseño del servicio es, en este sentido, que el profesorado itinerante se encuentre adscrito a un mismo Centro, para posibilitar la puesta en común de problemáticas, búsqueda de soluciones y elaboración de un proyecto específico que tenga en cuenta todas las experiencias que se vayan dando.
El Gobierno vasco, a través de su Departamento de Educación, Universidades e Investigación, puso en marcha el curso 96-97 con carácter permanente de forma experimental sólo en Vizcaya un Servicio de Asistencia Pedagógica Domiciliaria, con el fin de atender las necesidades educativas de este alumnado. Para ello convocó cuatro plazas en comisión de servicios, adscritas al Centro Vasco de Educación Básica a Distancia (CEVEBAD).
2.- LA SOLICITUD DEL SERVICIO.
El camino que siguen las solicitudes es el siguiente:
1.- Solicitud de los padres o tutores del alumno o alumna.
2.- Informe médico.
3.- Informe del Centro donde está matriculado el alumno.
4.- La Dirección del Centro remite esta información al Servicio de Inspección de la Circunscripción, que emite en su caso informe positivo sobre la asistencia.
Es frecuente que los familiares o profesionales a quienes toca de cerca alguno de los casos atendidos, nos manifiesten su desconocimiento y ausencia de información acerca del servicio. La administración educativa se limita a citar la posibilidad de la asistencia domiciliaria en la circular de comienzo de curso de los centros de educación infantil y primaria. No es, pues, de extrañar que muchos centros ni siquiera hayan reparado en la propia posibilidad de solicitar el servicio, y por tanto no la sugieran a las familias. Por otra parte, las familias no reciben la información de forma sistemática por ninguna vía de carácter regular. En general, la vía habitual por la que las familias dicen haberse informado, es el comentario directo de alguna otra familia que haya recibido la asistencia. En algún caso los centros médicos han informado o incluso recomendado la solicitud del servicio a las familias. En este sentido, los profesores itinerantes enviamos al principio del curso 96-97 una comunicación a todos los Centros Clínicos de Vizcaya dándonos a conocer y pidiendo que se informase de la existencia del servicio a quienes pudieran necesitar su intervención. Las aulas hospitalarias también han informado en alguna ocasión de la posibilidad a familias de alumnos cuyo tratamiento o convalecencia iba a ser previsiblemente largo. La Asociación de Padres de Niños Oncológicos (ASPANOVAS) también ha estado al tanto de la creación y funcionamiento del Servicio de Asistencia Pedagógica Domiciliaria desde prácticamente sus comienzos, y al parecer informa sistemáticamente sobre el servicio a sus asociados.
3.- LOS CENTROS ESCOLARES

a/ Puesta en marcha.
El primer contacto del profesorado itinerante con cada uno de los casos, se realiza siempre en el Centro Escolar correspondiente, primero con el profesorado y seguidamente con la familia. Desde APD se viene impulsando este sistema con el fin de que las familias y los alumnos o alumnas no pierdan en ningún momento la referencia escolar correcta: el Centro donde se hallan matriculados.
b/ Seguimiento del proceso y coordinación del profesorado.
Quizá una característica especial en esta forma de funcionamiento es su dependencia de la Administración Educativa. Es un servicio educativo más, que forma parte del sistema y que está regulado por su Administración. Esto nos confiere a quienes trabajamos en la asistencia un status oficial en las relaciones con los centros. Es la misma administración la que intenta resolver el caso, de modo que nosotros constituimos un apoyo oficial para que el centro educativo resuelva la dificultad de atender a un alumno que no puede acudir a clase. En este mismo sentido, el hecho de que el centro solicite el servicio, vincula y compromete de manera especial su colaboración para enmarcar la atención al alumno en el currículum de ese centro. Esto posibilita que sea la misma administración la que decida sobre la pertinencia de la intervención, así como el tipo y duración de la misma.
Una primera diferencia notable entre Centros, es la existente entre los de Educación Infantil-Primaria y los de Educación Secundaria Obligatoria.
La relación que une a profesores y alumnos de ambos tipos de Centros es muy diferente, tanto debido a la edad del alumnado, como a la dinámica general de trabajo del profesorado. El seguimiento del proceso educativo y la coordinación entre el profesor itinerante y el tutor del alumno, se lleva adelante de una forma más intensa y clarificadora en Educación Infantil y Primaria porque los aspectos centrales del currículum los imparte el propio tutor. En ESO se pretende en todo caso que el tutor sea entre otras cosas el intermediario entre los diferentes profesores y el coordinador del personal itinerante (uno de los profesores itinerantes que atienden el caso). Por el hecho de intervenir profesorado diverso, en algunas asignaturas la coordinación se realiza de forma simple o doblemente indirecta. Esto acarrea una cierta pérdida de calidad en la transmisión de la información.
El grado de interés del Centro en cada caso se manifiesta a veces por medio de visitas más o menos espontáneas tanto de profesores como de compañeros al domicilio del alumno enfermo, y que pueden servir incluso para aportar materiales escolares, ayudar en tareas específicas o hasta para cursar alguna asignatura en su totalidad. El valor terapéutico de estas iniciativas ha tenido en algunos casos tal importancia, que sería deseable generalizarlas al menos en Educación Secundaria Obligatoria.
c/ Relación con los compañeros de aula.
Queremos hacer mención especial de la relación que se establece entre el alumnado de APD y sus compañeros o compañeras de curso. Desde APD esta relación ha sido potenciada y tenida en cuenta en los Centros que se prestan a ello de forma significativa por parte del tutor o tutora.
Creemos que la citada relación tiene un valor de nexo importante entre el Centro Escolar y el alumnado enfermo, resultando motivadora, integradora y normalizadora en los casos en que se da. El procedimiento para que esta relación se dé de forma positiva, necesita de la concurrencia de las siguientes circunstancias:
· Decisión de los padres para que se conozca la enfermedad.
· Información a los compañeros de curso de la situación del alumno enfermo.
· Colaboración con el tutor o la tutora para abordar la situación que se plantea en el aula.
· Posibilidad de abordar la problemática del niño enfermo mediante las áreas transversales del tipo Educación para la Salud con la colaboración, en caso de que se vea necesaria, de Equipos Multiprofesionales, Centros de Orientación Pedagógica, Asistencia Pedagógica Domiciliaria, Asociación de Padres de Niños Oncológicos etc.
· Tutorización por parte de los propios compañeros de determinadas tareas escolares, asignaturas específicas etc. Del mismo modo, asunción por parte del alumnado de la no pérdida de contacto con su compañero enfermo: cintas de cassette, vídeos, cartas, mensajes, dibujos, asistencia a recreos, a algunas clases etc.
4.- LAS FAMILIAS

a/ Actitud general de las familias.
Como cabe esperar, en la mayoría de los casos la actitud de las familias hacia el servicio de APD en general y hacia el profesorado itinerante en particular es altamente satisfactoria.
El carácter nuevo y poco ordinario del servicio, y la situación a veces dramática en que se encuentran las familias al inicio de nuestras intervenciones, contribuyen de modo decisivo a que el profesorado itinerante sea muy bien recibido en los domicilios. Esta buena disposición a menudo lleva al profesorado a ejercer puntualmente funciones diferentes de su cometido inicial, como escuchar, apoyar y consolar a las familias en los momentos difíciles de la enfermedad de los hijos o hijas.
b/ La organización del Servicio.
Como ya hemos comentado más arriba, el primer contacto del profesorado itinerante con la familia se da siempre en el Centro Escolar. En esta reunión se procura establecer el horario de asistencia domiciliaria que más conviene a la familia para comenzar con las clases de inmediato. Desde Asistencia Pedagógica Domiciliaria se plantea en todo momento la exigencia de que permanezca una persona adulta en el domicilio durante el horario de la asistencia.
Por otra parte no todas las familias ponen ni pueden poner a disposición de sus hijos o hijas y del profesorado una infraestructura siempre adecuada al servicio. Pensamos que es necesario que las familias reconozcan la necesidad y se comprometan a habilitar un lugar con unas mínimas condiciones para trabajar (mesa, silencio, sin interrupciones etc.), sin embargo las diferentes situaciones socioeconómicas de las familias no siempre lo ponen fácil, ni esas condiciones se entienden de igual manera por todos. En esta cuestión hay que actuar con cautela y buena voluntad, de modo que el local en que se realice la asistencia reúna unas mínimas condiciones, sin que ello afecte radicalmente a la organización del hogar, competencia exclusiva de la familia en la que debemos evitar interferir.
c/ Evaluación que hacen de la APD.
Al finalizar cada asistencia, se envía a los domicilios una encuesta con la que se pretende recoger, de modo voluntario, la opinión de las familias sobre el Servicio.
Las encuestas respondidas reflejan clara y mayoritariamente (casi unánimemente) la alta valoración que hacen de la asistencia prestada como un servicio eficaz y válido, y de la labor docente como satisfactoria o altamente satisfactoria. Así mismo han juzgado satisfactoria o altamente satisfactoria con unanimidad la relación del profesorado itinerante con el alumno o alumna y con la familia.
5.- EL ALUMNADO
Por el contrario, es notorio y necesariamente hay que tener en cuenta, que ciertas dolencias o enfermedades tienen una influencia directa sobre el proceso de aprendizaje y disminuyen el rendimiento en el mismo. A veces ocurre que la agresividad de algunos tratamientos médicos, sobre todo en casos de oncología, dejan a los chavales en estado poco favorable para soportar sesiones de aprendizaje. Creemos que es importante que el profesorado capte estas situaciones con rapidez a fin de adaptarse a ellas y trabajar en consecuencia.
A veces las sesiones pueden transformarse en simples ratos de compañía o charla con el alumno o alumna, e incluso con su familia. Estas situaciones, que afortunadamente sólo se dan eventualmente y en casos de gravedad, hay que asumirlas como parte del Servicio, procurando siempre que no se conviertan en situaciones permanentes que seguramente necesitarían otros tipos de asistencia.
El profesorado itinerante debe tener claro que hay que modificar el plan de trabajo ante un eventual empeoramiento del estado del alumno o alumna. No siempre resulta fácil hacerlo. En ciertos momentos nos podemos encontrar con un retraso considerable sobre el currículum, y quizá con presiones del Centro Escolar para llevarlo adelante en un periodo de tiempo limitado. Estas situaciones se dan con cierta frecuencia en casos de ESO, pero para el profesorado debe estar claro que la prioridad es la evolución sanitaria del alumno o alumna, y que la intervención docente, aun teniendo un valor terapéutico notorio ha de estar supeditada a aquélla. En consecuencia no hay que estresarse ante estos retrasos, sino adaptarse a los ritmos de trabajo que marque el estado del alumno o alumna, aprovechando los momentos propicios para recuperar estos retrasos y adaptarnos al ritmo del aula, pero sólo si lo tolera bien y en el momento adecuado.
Teniendo en cuenta esta salvedad, el rendimiento general del alumnado viene siendo satisfactorio y así lo evidencia el hecho de que la reincorporación no resulta nunca problemática. Muy al contrario en ciertas situaciones la atención personalizada que se dispensa a los alumnos sirve como refuerzo en aspectos del currículum en que el alumnado presenta retrasos notorios.
En algunos casos hay grandes retrasos curriculares ya en el Centro, hasta el punto de hacerse necesaria la intervención del profesorado de apoyo o la adaptación del currículum. Para trabajar con este tipo de alumnado se ha tenido siempre en cuenta el programa seguido en el Centro de modo que la labor docente tuviese continuidad y coherencia. Por esta razón creemos conveniente estar en contacto con los Servicios de Apoyo del Centro y en su caso con el Equipo Multiprofesional correspondiente cuando éste tome parte en la adaptación curricular del alumno o alumna.
6.- REINCORPORACIÓN AL CENTRO

En lo referente a la finalización de los servicios y reincorporaciones al aula, la casuística es también muy variada. Desde el Servicio de Asistencia Pedagógica Domiciliaria no estamos autorizados para pedir a los padres los informes médicos de las consultas en que pudiera recomendarse la reincorporación al Centro, y desde éste tampoco suele verse necesidad de hacerlo. En consecuencia, normalmente el momento de reincorporarse al Centro suele depender de la voluntad de padres y alumnos, más que de otra circunstancia.
Lo normal es que los alumnos quieran volver a sus aulas, de modo que en cuanto ven posibilidad de incorporarse, presionan a sus padres para que accedan a ello. Sin embargo puede ocurrir que la relación del alumno con los compañeros de clase sea problemática. En ese caso tratan de posponer la reincorporación todo lo que pueden, hasta que resulta demasiado evidente su oportunidad o los informes médicos no dejan lugar a dudas.
Más frecuente es que los padres teman por la salud de sus hijos y no autoricen su reincorporación mientras su estado no ofrezca unas condiciones de seguridad que en su opinión sean aceptables.
En este mismo sentido algún Centro ha manifestado su temor ante la reincorporación por los riesgos que ésta puede representar para el alumno o alumna, y la responsabilidad que ante un accidente pudiera pedirse a tutores o directores.
En otros casos la reincorporación al aula se puede adelantar recurriendo a ciertos servicios asistenciales como transporte escolar específico, asistencia durante el mismo o en el aula etc., pero su solicitud y gestión está llena de dificultades y su concesión está reservada a contadísimos casos. Por esta razón los Centros no suelen animarse a iniciar ningún trámite de solicitud y prefieren la continuidad de la Asistencia Pedagógica Domiciliaria, aunque esto signifique mantener al alumno apartado de su aula. Sería deseable que estos otros servicios asistenciales se pudiesen gestionar con mayor agilidad y eficacia, porque su no-intervención además de suponer para la administración un gasto casi siempre mayor, también acarrea la prolongación de la escolarización irregular y en definitiva, la separación del alumno o alumna de su ambiente escolar y sus compañeros.
7.- PROPUESTAS PARA EL DISEÑO DEL SERVICIO.

a/ Horarios de asistencia.
La experiencia parece indicar la necesidad de establecer diferencias entre el alumnado de las diversas etapas educativas.
La duración de las atenciones en general oscila entre una hora, y dos horas. Una hora parece apropiado para casos de infantil o primaria, especialmente si la situación sanitaria del alumnado es causa de rápido cansancio. En caso contrario puede prolongarse hasta la duración idónea de hora y media.
En casos de Secundaria, parece que la duración en torno a dos horas se hace necesaria para que el proceso instructivo dé los frutos esperados. Sin embargo la situación del alumnado no siempre lo permite, y aun siendo posible, no hay que olvidar que dos horas seguidas de atención individualizada son difícilmente soportables incluso en condiciones normales de salud. En algunos casos hemos llegado a atender casos hasta por dos horas y media con el fin de seguir el currículum al ritmo impuesto por el aula, poder presentarse a exámenes igual que el resto de los compañeros o compañeras etc. La experiencia nos dice que estas situaciones pueden llegar a estresar al alumnado y al profesorado, por lo que habría que evitarlas en la medida de lo posible.
La oferta horaria que se hace a las familias coincide con el horario escolar convencional, considerándose como tal el comprendido entre las 9:30 y las 16:30.
c/ Profesorado y Asignaturas.
Del mismo modo que hay un amplio abanico de etapas educativas que atender, hay también una amplia oferta de asignaturas que se debe cubrir.
En Educación Infantil y en el Primer Ciclo de Educación Primaria consideramos oportuno que un único profesor atienda cada caso, salvo situaciones extraordinarias en que sea necesaria la intervención de especialistas en audición y lenguaje, logopedia etc., o casos en que el dramatismo de la situación familiar o personal requiera la intervención de profesionales con cierta experiencia o especialización.
En los dos últimos ciclos de Educación Primaria, la asignatura de Inglés implica la intervención de un profesor más con esta habilitación.
En Educación Secundaria la organización del servicio resulta más complicada debido a la necesidad de intervención de especialistas. Se intenta limitar el número de profesores al mínimo posible, que nunca es mayor de tres. El criterio de distribución de asignaturas es en líneas generales entre un profesor de letras (Lenguas e Inglés), otro de ciencias (Matemáticas y Ciencias Naturales) y uno de Ciencias Sociales. Uno de los tres profesores sólo imparte una sesión semanal y las prioridades se establecen en base a cada caso y teniendo en cuenta la información proporcionada por el centro de referencia del alumno o alumna.
El resto de las asignaturas (Tecnología, Francés, Religión etc.) no se atiende directamente por Asistencia Pedagógica Domiciliaria, pero se sugiere a los Centros que busquen alguna forma adaptada para que el alumnado pueda cursarlas desde su domicilio por medio de trabajos, tutorización por sus compañeros de clase etc.

8.- DATOS NUMÉRICOS:

Curso Casos totales Casos oncológicos

96-97: 29 5 (17,2 %)
97-98: 40 8 (20,0 %)
98-99: 33 6 (18,2 %)

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